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OAXACA, UN LARGO ASEDIO
Por: Leopoldo Mendívil
Oaxaca: el hartazgo social .
El 28 de noviembre de 2005, a José Murat le quedaban escasas horas de ostentar el cargo constitucional de gobernador oaxaqueño, pero como la venganza es una de sus pasiones más poderosas, ordenó un nuevo ataque contra el diario Noticias, su más acérrimo crítico.
Una turba de presuntos campesinos pertenecientes a la CROC invadió en la madrugada la bodega de papel del diario, con la ingenua presunción -al menos de los operadores- de infligirle un daño radical.
Horas después, el responsable de la operación Noticias se apersonó en la casa de gobierno para dar una pésima noticia al gobernador:
-Hubo un muerto en la bodega, señor…
-¡¿Un Muerto?! ¡No chingues, cómo que un muerto..! -le respondió un Murat enfurecido.
El responsable de la operación Noticias fue Jorge Franco Vargas, uno de los que integraron la herencia políticoadministrativa de Murat a su sucesor, Ulises Ruiz, quien tres días después tomó posesión nada menos que como secretario general de Gobierno…
A Franco Vargas sin duda le gustaba su chamba, como la ejecutaba. Desde su oficina se planearon durante 2005 diversos actos de represión contra organizaciones sociales, pero quizás este personaje supuso que el acto supremo de su carrera, hasta donde ésta iba, estaba por llegar. Y efectivamente llegó, en la madrugada del 14 de junio y con el contingente policial que entró al Centro Histórico de la capital oaxaqueña con la orden de levantar el plantón magisterial, para no dejar llegar el conflicto a la elección del 2 de julio…
El fiasco que coronó la capacidad estratégica de Jorge Franco quedará para la historia de Oaxaca como el momento en que el gobierno de Ulises Ruiz perdió toda posibilidad de control sobre el conflicto, y el secretario general de gobierno sin la chamba que tanto le gustaba. Para los manifestantes, el triunfo sobre la policía elevó su optimismo hasta el punto lamentable de perder toda prudencia. Y para la sociedad oaxaqueña significó el colapso casi total de su ciudad, que sin deberla ni temerla era agredida, insultada, herida en su orgullo arquitectónico, Patrimonio de la Humanidad. El movimiento social con amplios ribetes de gresca política sobrepasó los límites de la asonada para volverse una horda cuasienloquecida, cuasidescontrolada aunque por momentos -que fue lo peor-, inducida por sus líderes.
Con una autoridad dislocada, la ciudadanía quedó al garete, sin protección, sin servicios, sin orden, amenazados por expresiones como la de algún appista que por los micrófonos de una radiodifusora secuestrada emitió una acusación contra los habitantes del Centro Histórico digna de Pol Pot, allá en Camboya: "¡Ustedes son ricos..!", un grito tras el que casi cualquier cosa pudo haberse suscitado con sólo una orden, o con una equivocación…
"Aquí fue la zona cero", me dijo el empresario Octavio Figueroa. "Fue como estar en Bosnia o en Palestina, porque la irracionalidad se adueñó de las calles de nuestra ciudad, y fue dejando de funcionar para todos, ricos y pobres y como siempre, fue peor para estos últimos… Las justas razones del movimiento agredieron a obreros, empleados, locatarios, secretarias y a todo aquel que debía andar por las calles ocupadas para llegar a sus trabajos… Esa fue la justicia de ese movimiento…"
La pinta que los appistas realizaron anteayer por casi todo el espacio urbano de la capital oaxaqueña, intensificó el controvertido espíritu que priva entre los vallistas de todos los estratos económicos y todas las colonias de esta ciudad desde que las fuerzas federales llegaron a imponer el orden. En el libro Educación, Sindicalismo y Gobernabilidad en Oaxaca, presentado apenas el viernes pasado, el maestro Carlos Sorroza Polo escribió que:
"La sociedad se encuentra dividida en tres posiciones: dos partes en los extremos -de apoyo o de rechazo total al gobernador- y otra, tal vez mayoritaria, se encuentra en un estado de incertidumbre y escepticismo respecto a lo que ocurra, ya que, cualquiera que sea el resultado del combate, no se cuenta con ningún elemento que permita decir si el futuro puede ser un poco mejor para Oaxaca o, por el contrario, si las cosas serán mucho peores (sic) para la economía, la sociedad y la política del estado".
Ese ánimo, captado por el mentor en octubre pasado, cuando aún no ocurría la intervención federal, no ha cambiado demasiado luego de la calma chicha que, muchos consideran, se mantiene pero que en cualquier momento podría romperse. No hay en qué ni en quién confiar, porque ninguna solución de fondo ha sido adoptada y son demasiados los vicios que persisten, intocados.
…Como también los Jorges Franco Vargas que desde el poder y desde su incapacidad pueden provocar, en cualquier momento, el nuevo estallido…
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